Si tú eres una persona que vive anclada en el pasado, tu presente se tornará en una vida muy accidentada.
No es bueno estar reciclando siempre en lo mismo, girar alrededor del mismo círculo vicioso de quejas y dolores: “Es que mi esposo es alcohólico y aparte es histérico”, “Es que es un irresponsable y no me da para el gasto”, “Es que me violaron”, “Es que me engañaron”, “Es que me dejaron”, “Es que se burlaron de mí”, “Es que estoy enferma”, “Es que soy muy pobre”, “Es que no tengo suerte”.
¿Sabes cómo se llama todo eso?, Excusas, excusas, excusas, entiéndelo de una vez, nadie dará el primer paso por ti, hazlo ahora o habrás perdido tu tiempo miserablemente.
La historia del pasado, sólo es eso: “pasado”, tiempo que ya pasó y que no puede retornar, no tiene arreglo posible.
No puedes pasarte la vida tratando de retener todo aquello que no te es útil,aquello que te estanca en tu progreso, superación personal y te impide crecer como persona. Te puedes pasar años tratando de reconstruir una relación rota y lo más seguro es que te quedes sola, añorando el tiempo perdido y diciendo: “Quisiera, quisiera, quisiera, cuánto hubiera querido que fuera”…
Pero si no fue, es porque Dios tiene predestinado algo mejor para ti, por eso no trates de forzar las cosas, acepta los sucesos de la vida y aprende de ellos.
Ya que al forzar situaciones a la larga se convertirán en tu propia trampa, en tu propio martirio, en tu propio infierno. No puedes ser tan ingrata contigo misma, limitándote, negándote a una nueva oportunidad de encontrar tu verdadera felicidad.
¿Qué te juzgarán y te condenarán? ¿Y qué?, Nadie sabe lo que pesa el muerto, más que el que lo trae encima, defiéndete, arrójate, vence tu temor, tu miedo y tu angustia al qué dirán. Nadie hará por ti, lo que tú misma no hagas primero. Hazlo aunque te juzguen y te condenen. Recuerda que si no lo intentas, jamás sabrás de lo que fuiste capaz de lograr.
Por lo tanto; suelta el pasado, arrójalo, despójate de tu inseguridad, de tu trauma de mujer abandonada, burlada, humillada, desprotegida, suelta tu timidez, deshazte de tus resentimientos del pasado o quedarás atrapada, hundida para siempre en ellos.
Si alguien te lastimó, te hizo daño, no correspondió a tu amor, o no te respetó ni te valoró… ¡¡Suéltalo, déjalo ir!! marca tu raya, suelta el ancla, desata amarres y libérate de la esclavitud de todos los recuerdos que atormentan tu razón y tu corazón. ¡Tú vales demasiado!, deja de rogarle, deja de buscarle, apártate, valórate, hazte valer, hazte oir,hazte respetar y respétate a ti misma.
¿Para qué volver a vivir lo que ya nos es bastante conocido y sabemos anticipadamente, que nos volverá a hacer infelices?
No es bueno vivir rindiéndole pleitesía a los recuerdos nocivos, tóxicos; eso se llama masoquismo y es una conducta psicológica nada saludable… en vez de eso trata de generar situaciones nutritivas que nos alienten, nos levanten, nos llenen de energía, de confianza y valor.
Desatórate, suelta las costumbres, los hábitos, los vicios, los apegos que te hacen esclava de tus propios sentimientos y resentimientos ¿por qué seguir siéndole fieles a un recuerdo del ayer que sólo nos produjo daño y dolor?, ¿Qué sentido tiene que tratemos seguir amando a alguien que ni siquiera quiso aprender a amarse a sí mismo?, mucho menos nos hubiera amado a nosotras como ilusamente lo pretendimos en el pasado.
Suelta ya el pasado de tus manos, atrévete aquí y ahora, a poner las riendas de tu corazón y de tu vida en manos de Dios, verás que empezarán a sucederte cosas hermosas, las cosas que Dios quiere para ti, las cosas que tú querías para ti. Pero nadar contra corriente acarrea sacrificios, esfuerzos y perseverancia constante y repetida, valdrás más, pero también se te exigirá más, ése es el precio que hay que pagar por ser alguien en la vida.








